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Infertilidad

Diagnóstico de la infertilidad

Los síntomas que se deben estudiar en la mujer son:

1- Si existe ovulación. Para ello se puede emplear el método de la determinación de la temperatura basal (un leve aumento de temperatura en la segunda mitad del ciclo indica que ha existido ovulación), pero no muy confiable, estudios hormonales son mucho más eficaces.

2- Si las trompas son permeables. Para ello se practica una radiografía del útero previa introducción de un contraste (histerosalpingografia).Una prueba molesta que se recomienda cuando se ha descartado infertilidad en el varón.

3- Si existe una adecuada penetración de los espermatozoides a través del moco cervical, mediante la toma de muestras del flujo vaginal, observando la compatibilidad entre el semen y el moco cervical (test poscoital). Últimamente esta prueba ha caído casi en desuso.

4- La anatomía del útero y ovarios, mediante la realización de una ecografía, preferentemente por vía transvaginal.

5- Existen otras pruebas que no se hacen de manera rutinaria sino cuando alguna de las anteriores lo aconseja, como son la histeroscopia (visualización del interior de la cavidad uterina con un sistema óptico) y la laparoscopia (visualización del útero, trompas y ovarios mediante un sistema óptico introducido a través del abdomen)

En el hombre:

1- Se realiza un examen del semen, por lo que es recomendable no hacer ningún diagnóstico hasta haber estudiado al menos dos muestras espaciadas en varias semanas, ya que los espermatozoides son células muy sensibles y cualquier influencia externa (una gripe, resfrío, etc.) puede alterar el resultado.

2- A estas pruebas hay que añadirle, tanto en el hombre como en la mujer, una analítica completa de sangre y pruebas para detectar determinadas enfermedades infecciosas.

Infertilidad en la mujer

Las causas más frecuentes son:

Falta de ovulación: es responsable del 15-25% de los casos de infertilidad en la mujer y se produce por alteraciones hormonales (de la hipófisis, glándula suprarrenal, tiroides...).

Obstrucción de las trompas de Falopio: representa el 20-35% de los casos de infertilidad. Al existir una obstrucción en las trompas no tiene lugar el encuentro del ovocito con el espermatozoide, por lo que es imposible la fecundación. Suele producirse por procesos inflamatorios, endometriosis, adherencias postcirugía, cirugía sobre las trompas....)

Alteraciones del moco cervical: los espermatozoides llegan al óvulo a través del moco cervical que segrega el cuello uterino; su baja calidad, excesiva viscosidad o pequeña cantidad, provocados por procesos inflamatorios o alteraciones hormonales, se presenta como un obstáculo importante para que se produzca la fecundación. Representa entre el 10% de las causas de infertilidad.

Alteraciones en el útero: el útero es el receptor del huevo fecundado. Puede existir anomalías congénitas, contener adherencias, pólipos o miomas que dificulten su anidamiento.

Alteraciones psicológicas: hoy sabemos que el factor psicológico es esencial para el normal funcionamiento del ciclo ovárico. Situaciones de estrés, angustia o depresión pueden producir alteraciones hormonales que dificulten el embarazo.

Existe la llamada infertilidad de causa no conocida, que representa alrededor del 15% de todos los casos. No significa que no exista una causa, sino que con los medios actuales a nuestro alcance, no sabemos diagnosticarla.

Infertilidad en el hombre

La mayoría de las veces se producen por una alteración de los espermatozoides. Existen distintas anomalías en el esperma, como la concentración espermática baja (oligospermia), la ausencia de espermatozoides, el esperma de baja calidad o la incapacidad de eyacular.

Para medir la capacidad del esperma se miden dos parámetros: la motilidad, que es la capacidad de movimiento del esperma, y la morfología, que se refiere a su forma y estructura (determinantes a la hora de conseguir la fecundación).

Diversas causas pueden influir en la variación de estas características y, por lo tanto, en el diagnóstico de infertilidad.

Tóxicos: algunos pesticidas, derivados industriales del plástico, plomo, alcohol y tabaco, pueden frenar la producción de espermatozoides.

Medicamentos: diversas medicinas utilizadas para tratamiento de diversos tipos de cáncer, pueden inhibir total o parcialmente la producción espermática.

Infecciones: los espermatozoides son extremadamente sensibles a cualquier proceso infeccioso por leve que parezca, pudiendo afectar tanto a su número como a su calidad, (un simple catarro común o una gripe), aunque el efecto suele ser transitorio.

Alteraciones congénitas o adquiridas de las vías de salida de los espermatozoides: Provoca que los que los espermatozoides no puedan salir al exterior.

Bajo nivel espermático: esto se refiere tanto a un número escaso, como a una limitación en la calidad y/o movilidad de los espermatozoides.

Problemas hormonales: si la hipófisis (glándula situada en la base del cerebro) no libera suficientes hormonas, su capacidad para producir espermatozoides se verá muy limitada. El funcionamiento incorrecto de las glándulas tiroides y adrenal también puede afectar a la producción espermática.

Tratamiento de la infertilidad

Las técnicas de reproducción asistida se aplican con resultados muy favorables. Una vez concluido el estudio pueden darse dos circunstancias; que se encuentre alguna causa en el varón o mujer, en cuyo caso se tratará como precise, o que no se encuentre ningún motivo que explique la esterilidad.

En este último caso recurriremos a:

1- No tratamiento: en parejas jóvenes basta con demostrar que no existe causa aparente de su esterilidad para quitarles la angustia y lograr el embarazo.

2- Relaciones dirigidas: se calcula el día de la ovulación (temperatura basal, determinaciones hormonales, ecografía transvaginal), debiendo mantener relaciones sexuales a las 48 horas de la misma.

3- Inseminación artificial: esta técnica es la que se utiliza más frecuentemente hoy en día. Consiste en el deposito del semen ya sea en la vagina, cuello o dentro de la cavidad intrauterina mediante una cánula fina.

Se suele aplicar para aumentar el porcentaje de embarazos en esterilidades de origen no conocido o cuando el semen no es el adecuado en número y/o calidad; también se realiza en caso de incompatibilidad con el moco cervical.

4- Inseminación artificial con semen de donante: en casos de ausencia total de espermatozoides (azoopermia), se recurre a los bancos de semen procedentes de donantes. Estos bancos realizan controles muy rigurosos para admitir la donación. Es una técnica que cada día tiene menor aplicación debido al desarrollo de otras que permiten la fecundación del ovocito con espermatozoides obtenidos por biopsias de testículo.

5- Fecundación in Vitro: se realiza en varias fases:

  • a- Se estimula la ovulación de la mujer, extrayéndose un cierto número de ovocitos (entre 9-14);
  • b- Se deposita cada ovocito con un espermatozoide del semen de la pareja o de donante en una probeta y se espera a que fecunden; así se obtiene un número determinado de embriones. En cada ciclo se implantan en la cavidad intrauterina, unos 4-5 embriones, quedando el resto congelados para, en caso de que la primera implantación no tenga éxito, poder ser utilizados en ciclos siguientes.

6- Inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). Es una técnica semejante a la anterior, pero en la que en vez de esperar la fecundación espontánea, se introduce el espermatozoide en el interior del ovocito. Una vez obtenidos los embriones, se procede de igual manera que en la fertilización in Vitro. Este método está indicado en casos de que los espermatozoides presenten dificultades para la penetración en el ovocito.

El Apoyo Psicológico

Los tratamientos para combatir la infertilidad generan gran ansiedad e incertidumbre. Muchas veces no es fácil acudir a alguien que ayude a superar esos temores, por eso la asistencia psicológica es muy importante, incluso para que el tratamiento tenga éxito antes.

Estudios recientes han demostrado que mantener una actitud positiva aumenta el porcentaje de éxito. Por otro lado, en bastantes casos la relación de pareja se ve afectada por los problemas de infertilidad; un apoyo psicológico en estos casos es esencial para poder continuar de una manera más eficaz.