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El Sueño

El sueño durante el primer mes

El sueño es muy importante para la salud y el desarrollo del bebé. Durante las horas que duerme, está segregando cantidades de hormona del crecimiento y, por eso, es esencial para un buen desarrollo, que el bebé aprenda a dormir bien desde pequeño.

Los primeros meses de vida son un periodo de adaptación tanto para los padres como para el bebé. Hay que crear un ambiente agradable y acostumbrar al bebé a una cierta rutina para que aprenda a distinguir el día de la noche, el sueño de la vigilia.

El recién nacido duerme entre 16 y 20 horas por día. Es importante que sigas el mismo ritmo del bebé y duermas cuando él duerme, para poder recuperarte y descansar.

Durante los ratos que el bebé está despierto dale de comer y aprovecha para sacarlo a pasear.

Elige una cuna cómoda y, si queda pequeña, no dudes en cambiarla. Utiliza siempre la misma cuna y algunos juguetes para que enseguida le sean familiares y se encuentre más seguro.

Entre toma y toma, y antes de acostarle de nuevo, tenlo un rato en brazos para que al olerte, sentirte y verte tan cerca se tranquilice y duerma mejor.

De vuelta a la cuna es posible que llore. Tal vez sea la forma de conciliar el sueño. Antes de sacarlo y si el llanto continúa, intenta tranquilizarlo hablándole, cantándole suavemente, o acariciándolo.

Cómo acostar al bebé durante el primer mes

Las posiciones mas recomendadas son:

Boca arriba:
El bebé puede ver su entorno, le es más fácil respirar y desaparece el riesgo de asfixia por hundir la nariz y la boca en la ropita de cama. Está comprobado que esta postura previene el riesgo de muerte súbita.

De costado:
Si esta es la posición elegida, el bebé debe dormir sobre un colchón muy firme, sin almohada y sin manta. Es importante que le pongas detrás de la espalda un protector acolchado como una manta o una toalla enrollada.

Trata de no acostar al bebé boca abajo, salvo que haya una expresa indicación médica.

El sueño a partir de los dos meses

A partir del primer mes, el bebé permanecerá más tiempo despierto de día y durmiendo por la noche, pero es importante que le ayudemos a distinguir estas dos fases.

Para ello reduciremos progresivamente el número de tomas nocturnas, modificando la cantidad de leche suministrada.

No todos los bebés evolucionan de la misma manera, pero lo más común es que a partir del tercer mes ya no sea necesario darle una mamadera nocturna.

Muchos pediatras recomiendan no darle de comer aunque se despierte para que se acostumbre a dormir entre 9 y 10 horas seguidas.

Si es posible, pasados los tres meses y cuando ya no coma de noche, es preferible que el bebé duerma en otra habitación porque de esta manera le ayudarás a organizar el sueño.

Los cólicos del lactante

Entre la tercera y la décima semana es frecuente que aparezcan cólicos del lactante. Es una fase agitada, de origen desconocido para los médicos que desaparece después del tercer mes.

El bebé llora desconsoladamente, se pone rígido y no responde a ninguno de nuestros intentos por calmarle. Se trata de un motivo de consulta al pediatra muy frecuente.

No tiene hambre y está limpio, pero llora como si tuviera un dolor terrible que a veces dura hasta un par de horas.

La única solución es mantener la calma y levantarlo en brazos. Cantarle canciones de cuna bajito al oído, darle masajes suaves en la pancita en dirección de las agujas del reloj y esperar.

Si él siente que estás tranquila, posiblemente consiga dormirse. Si el bebé no consigue dormir bien, no debes recurrir a medicamentos como somníferos, ya que los efectos secundarios podrían perjudicar su desarrollo.

Enséñale a dormir

Los bebés necesitan cierta rutina por lo que los horarios deben respetarse para que no se alteren las horas de sueño. Lo ideal es acostarlos todos los días a la misma hora de manera que su organismo se acostumbre y acabe actuando como un reloj: baño, toma, y a dormir.

Si un bebé se acuesta siempre a la misma hora, comenzará a sentir sueño un poco antes, pero si variamos el horario continuamente, su desajuste será mayor.

También debe acostumbrarse a distinguir el día de la noche. Durante las siestas diurnas, no es necesario bajar totalmente las persianas.

Es bueno que permanezca con el resto de la familia para que se habitúe a los ruidos de una casa. Por la noche, dejarlo a oscuras en el dormitorio y en silencio.

Las horas previas al sueño deben ser relajadas. Si el bebé percibe tranquilidad en las personas que lo rodean, tendrá más facilidad para dormir, por el contrario si lo excitan le dará mas trabajo.