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Todo lo que debes saber sobre las vacunasLas vacunas son productos biológicos obtenidos de bacterias o virus debilitados o muertos, sustancias sintetizadas por los mismos microorganismos (toxinas), productos obtenidos por ingeniería genética o por unión de sustancias (proteínas y polisacáridos), etc.Cuando administramos las vacunas por vía oral, subcutánea o intramuscular, nuestro organismo reacciona formando anticuerpos (defensas) contra la enfermedad que se vacuna, de tal forma que, más adelante, si entramos en contacto con la enfermedad natural, ya nos encontraremos protegidos frente a ella. Las vacunas protegerán a tu hijo de enfermedades muy graves, en algunos casos, mortales. Si no vacunas a tu bebé, estará expuesto innecesariamente al riesgo de contraer enfermedades infecciosas para muchas de las cuales ni siquiera existe tratamiento. En definitiva, es una garantía para la salud de nuestros hijos. Durante los dos primeros años, las vacunas que reciba le protegerán contra 9 enfermedades: difteria, tétanos, tos ferina, poliomielitis, sarampión, rubéola, paperas, hepatitis B y haemophilus influenza b, meningitis c y las causadas por el Neumococo.
Las dosis de refuerzo estimulan el sistema defensivo y aseguran el mantenimiento del estado de protección durante periodos de tiempo mas prolongados. Si te olvidas de alguna dosis no será necesario iniciar de nuevo todo el calendario de vacunación aunque haya pasado bastante tiempo. Lo que hay que hacer es administrarle la dosis tan pronto como se pueda. En caso de duda, consulta con tu pediatra. Situaciones en que no se puede vacunar: Cuando el niño está en tratamiento con corticoides o en los últimos tres meses ha recibido una transfusión de sangre, plasma o gammaglobulina. Si el niño padece leucemia, cualquier tipo de cáncer o enfermedades que afecten su sistema inmunitario (SIDA) y le dejan sin defensas. En estas situaciones existen determinadas vacunas que pueden administrarse que tu pediatra te informará. Si es alérgico a alguno de los componentes de la vacunas como huevo, antibióticos o conservantes. En algunos casos se deberá retrasar la vacunación: No es necesario retrasar la administración de la vacuna si tiene una enfermedad leve (como un resfrío), o cuando estamos en verano y las temperaturas son muy elevadas. En cambio, se aconseja retrasar la vacunación en los siguientes casos:
Síntomas frecuentes
Los síntomas más frecuentes son:
Fiebre: puede tener fiebre en las primeras 48 horas después de la vacuna (en el caso de la triple vírica puede subir la temperatura entre los 5 y los 15 días). Manchas en la piel: Puede que aparezcan unas manchas rojas y pequeñas en la piel transcurridos de 5 a 12 días después de la vacuna triple vírica. Desaparecen sin necesidad de tratamiento a los pocos días. Enrojecimiento y calor en la zona de inyección: es muy frecuente y, para aliviarlo, puedes aplicar paños mojados en agua fría. Un bultito en la zona de la administración: puede que en el lugar del pinchazo salga un pequeño bulto que desaparecerá en pocos días. Si le duele, puedes aplicar calor seco, por ejemplo, un paño previamente calentado en el radiador o con una plancha. Si observas que tu bebé tiene otro tipo de reacciones o éstas duran más de tres días, debes consultar con tu pediatra.
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