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Alimentación

Forma de alimentarse durante el embarazo

Durante el embarazo las demandas de nutrientes son más elevadas y es tu organismo quien se encarga de que esos nutrientes se aprovechen más y mejor. Es decir, lo que comes te alimenta más que antes.

Pero sí deberás procurar que tu dieta sea variada, equilibrada, y que contenga los elementos necesarios. Es importante realizar cinco comidas al día: desayuno, media mañana, comida al mediodía, merienda y cena, y no "piques" entre horas.

Procura que las comidas y las cenas, especialmente esta última, no sean copiosas, pues la digestión es más lenta en el embarazo.

  • No pases muchas horas sin probar algún alimento, así evitarás hipoglucemias (descenso de los niveles de azúcar en la sangre), una situación a la que se es más propensa durante el embarazo.
  • El embarazo no es el momento para ponerse a dieta. Tampoco debes hacer dieta por tu cuenta si planeas quedarte embarazada.
  • Incluye en tus comidas más cantidad de verdura y frutas, reduce el consumo de grasas animales y no prescindas del pan ni en general de los cereales, que te proporcionan el extra de energía que precisas.
  • Cocina con pocas grasas: al vapor, a la plancha, hervido, e incluye una ración de ensalada en las comidas principales.

Dieta durante el embarazo

Durante el embarazo, lo ideal es no sobrepasar las 2.500 kcal diarias, cuando se desarrolla una actividad media. En general, conviene evitar un incremento de peso demasiado rápido en el transcurso de los seis primeros meses. Lo recomendable es no ganar más de 5 ó 6 kg .

Proteínas: La carne, los huevos, los pescados y los productos lácteos, como la leche, el queso o el yogur, las legumbres, los frutos secos y los cereales integrales aportan las proteínas que tu cuerpo necesita diariamente (de 50 a 60 g).

En el embarazo es importante que cuides la calidad de las proteínas: se aconseja que la mitad de las que consumes tengan un alto valor biológico, es decir, que aporten cantidades adecuadas de aminoácidos esenciales, indispensables para "fabricar" los tejidos de la madre y los del feto.

Contienen proteínas de calidad los productos animales: carnes, pescados, huevos, lácteos, y también es posible obtenerlas combinando alimentos vegetales (por ejemplo, legumbres + arroz, cereales + verduras + frutos secos).

Hidratos de carbono: Proporcionan sobre todo energía, y tú la necesitas ahora que estás embarazada. Es un error, por tanto, reducir el consumo de pan, patatas, arroz o pastas.

Si el aporte es insuficiente tu organismo se las arreglará para obtener la energía que precisa utilizando las proteínas, que están para otra cosa ( fabricación de tejidos nuevos, crecimiento del feto ).

Grasas: La grasa a elegir es el aceite de oliva. También es interesante la del pescado, que contiene ácidos grasos esenciales, y que debe primar sobre la carne.

Sales minerales: Las frutas y las verduras son los alimentos que las contienen en mayor cantidad. Incluye en tus comidas una ensalada y verduras cocinadas al vapor o hervidas.
El agua de hervirlas es rica en vitaminas y minerales y no debes desaprovecharla. Puedes utilizarla para preparar una sopa a la hora de la cena. Entre los minerales más importantes en el embarazo destacan especialmente el calcio y el hierro.

Calcio: Desde el momento de la concepción es conveniente aumentar al doble su consumo. Los productos lácteos como la leche, el queso y el yogur son una fuente importante de calcio.
Ahora debes tomar entre 750 ml. y 1 l. de leche -o derivados como el queso y el yogur- al día.

Hierro: Es el elemento fundamental en la fabricación de hemoglobina en la sangre, lo que permite un mayor aporte de oxígeno a los tejidos y en particular a la placenta.

Si estás embarazada el volumen de sangre que circula por tu organismo es mayor, por lo que tu necesidad de hierro aumenta.

Por eso es normal que tu médico te indique algún suplemento para prevenir la anemia. Este mineral se encuentra en las carnes rojas como la ternera, el cordero y el cerdo, y en menor proporción en los huevos y el pescado.

Las legumbres y los frutos secos son también alimentos ricos en hierro, aunque el organismo lo absorbe peor. La vitamina C favorece su absorción, por lo que es buena costumbre incluir ensaladas en las comidas principales.

Vitaminas: No tomes ningún suplemento de vitaminas por tu cuenta, sólo si tu médico te lo recomienda. Es más conveniente seguir una alimentación sana ya que el exceso de determinadas vitaminas puede ser perjudicial.
Por otra parte, las vitaminas juegan un papel fundamental durante el embarazo. Un ejemplo de alimentos ricos en vitaminas son:

  • Vitamina A: leche entera, manteca, yema de huevo, pescados grasos y zanahorias .
  • Vitamina B: cereales integrales, legumbres y carnes, huevos, leche.
  • Ácido fólico: vegetales de hoja verde; no obstante, las necesidades son tan elevadas durante el embarazo que es necesario aportar suplementos.
    El déficit de ácido fólico se asocia con importantes defectos congénitos en el feto, por lo que, como medida preventiva, se aconseja tomar un suplemento desde dos meses antes de la concepción.
  • Vitamina C: frutas, principalmente los cítricos, y verduras verdes.
  • Vitamina D: leche entera, manteca. La acción de los rayos del sol sobre la piel también nos permite "fabricar" vitamina D.

Líquidos: Debes beber mucha agua: de 1,5 a 2 litros al día, así como jugos de frutas, o caldos.
No debes beber nada de alcohol, ni siquiera un vasito de vino en las comidas. Los estudios más recientes han demostrado que existe un riesgo incluso si se consumen cantidades mínimas.

Debes evitar:

  • Los dulces, el chocolate, las bebidas refrescantes con azúcar, los productos de pastelería industrial, cereales azucarados, salsas, mayonesas, etc.
  • La carne cruda o semicruda especialmente si no eres inmune a la toxoplasmosis, ya que el agente que causa esta enfermedad sólo se destruye con temperaturas elevadas.
  • Los quesos de pasta blanda o enmohecida elaborados artesanalmente tipo Brie, Roquefort, Camembert, también pueden contagiar esta enfermedad que puede ser muy peligrosa para el feto.
  • Las frutas y verduras que no estén bien lavadas. Pela bien las primeras y lava bien las verduras.
  • Los embutidos que tienen demasiadas grasa y conservantes.
  • Trata de evitar las frituras ya que aportan muchas calorías

El peso

En general, el aumento ideal es entre 9 y 12 Kg. Si eres delgada, es recomendable ganar el máximo, es decir, 12 Kg., y si estás por encima de tu peso ideal deberás limitar la ganancia a 7-8 Kg.

En cualquier caso, el ginecólogo se encargará, en los controles mensuales, de vigilar que el aumento sea el correcto. El ritmo suele ser el siguiente:

  • Primer trimestre: entre 1,5 y 1,8 Kg., aunque tampoco es extraño que no se engorde nada, debido a los vómitos tan habituales al principio.
  • Segundo trimestre: 3,5 Kg.
  • Tercer trimestre: el resto, es decir, entre 5 y 7 Kg.

De cualquier forma dicho aumento es la consecuencia lógica de todos los cambios que se están produciendo en tu interior: creación de nuevos tejidos, crecimiento del feto, etc.

El ginecólogo te dirá si se está produciendo de forma correcta y te aconsejará cómo actuar si no es así. Por tanto, esfuérzate en comer bien, sin obsesionarte por el peso.