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Hipertensión arterial y embarazoLas mujeres con hipertensión antes de quedarse embarazadas reciben controles médicos más rigurosos. Normalmente los problemas de hipertensión van asociados a la edad por lo que, a medida que aumentan los embarazos de mujeres mayores de 35 años, es cada vez más frecuente.Si antes de quedarte embarazada ya tomabas algún medicamento, es posible que te prescriban otro mas adecuado para la gestación. Debes seguir rigurosamente las recomendaciones de tu médico, no descuidar la dieta, beber mucho líquido, tomarte diariamente la tensión y evitar el estrés. Cuando la hipertensión se presenta asociada a edemas en piernas y brazos y, sobre todo, en la cara y los análisis de orina evidencian la existencia de proteínas en la orina (proteinuria), se trata de un síndrome llamado preeclampsia. En los casos más graves puede aparecer zumbidos de oídos, dolor abdominal, visión de moscas volantes; cuando esto sucede es necesaria la internación para evitar que aparezca un cuadro convulsivo llamado eclampsia, muy grave tanto para el feto como para la madre. Afortunadamente, esta grave complicación es excepcional. Hoy en día, a la mujer con factores de riesgo para sufrir una preeclampsia se le practican numerosas pruebas que permiten juzgar su evolución y la del feto: ecografía, eco-Doppler para conocer el estado del corazón y del sistema circulatorio del feto, registro del ritmo cardíaco del feto... Según los resultados, el especialista puede decidir si es imprescindible, incluso, provocar el parto. CitomegalovirusUn porcentaje muy alto de mujeres ya han estado en contacto con este virus antes de quedarse embarazadas, pero si se reactivase durante la gestación, también existe peligro para el feto, y se contrae por primera vez, los riesgos aumentan.Los síntomas son parecidos a los de una mononucleosis: dolor de garganta, fiebre, dolores musculares y cansancio. Las consecuencias en el feto son muy variadas: retraso mental, pérdida auditiva o de visión, ictericia (color amarillento en la piel), erupción cutánea característica de esta infección. Desprendimiento de placentaSe llama asi cuando la placenta se desprende en parte o en su totalidad durante los últimos meses de la gestación. Suele producir hemorragia y, aunque se desconoce la causa, sabemos que es mas frecuente en mujeres que han tenido dos o más hijos.Si el desprendimiento no ha sido muy grande, puede continuar el embarazo con el reposo en cama. En otros casos, es necesario realizar una cesárea en forma urgente para salvar al bebé.
Diabetes y embarazoSer diabética o desarrollar una diabetes durante el embarazo, no es un obstáculo para tener un bebé sano. En estos casos se impone el seguimiento de unas pautas y controles que establecerá tu ginecólogo.Si ya padecías esta enfermedad antes de quedarte embarazada, posiblemente continuarás con el tratamiento, casi siempre insulina, y con una dieta especial, es posible que el ginecólogo ajuste la dosis y revise la dieta. En los casos de diabetes gestacional, las cifras de glucosa sólo se elevan durante el embarazo y después del parto vuelven a ser totalmente normales. El tratamiento suele ser exclusivamente dietético y sólo en pocos casos será necesario administrar insulina, pero siempre es imprescindible controlar las cifras de glucosa desde el momento en que se detecta el problema. Embarazo extrauterinoSe da cuando el óvulo fecundado no se instala en el útero y se desarrolla fuera de él, normalmente en una de las trompas de Falopio. Este tipo de embarazos no llega a término y el feto suele morir antes del tercer mes.Embarazos múltiplesEstos embarazos son más probables si existen precedentes en la familia o se ha recurrido a una técnica de reproducción asistida.Sólo la ecografía permitirá un diagnóstico inequívoco. Algunos de los problemas característicos del embarazo como la hipertensión o la anemia, hacen que los bebés sean más pequeños al nacer, y el parto prematuro es más probable. Una vez confirmado el embarazo múltiple, el ginecólogo realizará las pruebas necesarias para evitar cualquier complicación. Normalmente se pedirá a la madre que disminuya su actividad y se someta a controles con mucha frecuencia.
Enfermedades dentales: La GingivitisEsta enfermedad que afecta a muchas embarazadas son enrojecimiento, inflamación y sangrado de las encías al comer o cepillarse los dientes.Estas indicaciones suelen aparecer tras el parto, pero se debe prevenir mucho antes para evitar que degenere en periodontitis, una enfermedad que deja sin soporte al diente hasta provocar su caída. Por estos motivos, la visita al dentista durante la gestación son necesarios. La primera deberá ser en el tercer mes, mientras que la segunda es recomendable hacerla en el sexto. La relaxina es una hormona que produce el organismo durante el embarazo para relajar las articulaciones. El objetivo de esta secreción es facilitar el parto pero sus efectos pueden llegar a afectar a los ligamentos de la boca. Estos ligamentos provocan más movilidad de las piezas dentales, por tanto, facilitan la entrada de restos de alimentos entre los dientes y las encías. Esto provoca la inflamación. Si no hay una correctísima limpieza, los restos de comida se convierten en sarro. Después, el exceso de sarro puede provocar que el diente se quede sin soporte. Lo fundamental es:
¿Cómo limpiarme los dientes de forma correcta? Paso 1: Cepillo sin mojar y sin pasta dental. En el caso de padecerla sólo un odontólogo, puede erradicar esta enfermedad que puede llegar a provocar importantes infecciones si no se trata a tiempo. Infecciones urinariasEl riesgo de infección urinaria aumenta durante el embarazo, por lo que es necesario acudir cuanto antes al médico si aparecen síntomas como: dolor en la zona del pubis, deseo de orinar frecuente o sensación de quemazón cuando se orina.Este tipo de infección afecta a un gran porcentaje de mujeres embarazadas y en algunos casos puede ser la causa de un nacimiento prematuro. Insuficiencia placentariaA través de la placenta y el cordón umbilical, el feto recibe el oxígeno y los nutrientes que necesita y elimina los desechos.Esto convierte a la placenta en un elemento imprescindible, por eso, si la placenta no realiza bien su cometido, las consecuencias en el feto pueden ser bastante graves: desde un crecimiento retardado intrauterino hasta la inviabilidad del embarazo. ListeriosisSe trata de una enfermedad infecciosa benigna, excepto para la mujer embarazada, ya que si no se cura rápidamente, puede causar un aborto, un parto prematuro o la muerte del feto.La listeriosis se suele contraer al ingerir alimentos contaminados por un bacilo, Listerella, que se encuentra especialmente en el queso fresco, la leche no pasteurizada, alimentos cocinados fríos, patés y carne mal cocinada. La bacteria se destruye a temperaturas de pasteurización, pero si el alimento está infectado y se guarda en el frigorífico seguirá multiplicándose, de ahí que no se deban tomar los alimentos ya comentados ni otros que esten vencidos. Los síntomas se parecen a los de un resfriado o una gripe. Si ha habido contagio, te recetarán de inmediato un antibiótico que, administrado durante dos o tres semanas, suele bastar para bloquear el desarrollo de la infección.
Parto prematuroAproximadamente un mes antes de la fecha probable del parto comienza un proceso de apertura y acortamiento del cuello del útero, si este mismo proceso se produce antes de tiempo estamos ante un posible parto prematuro, sus síntomas suelen ser contracciones frecuentes (cada 5 a 10 minutos).Sus causas no están muy claras, sin embargo se sabe que suele ocurrir cuando se produce un embarazo múltiple, una rotura prematura de las membranas, preeclampsia o se dan anormalidades uterinas. Parece que las madres que tienen muchas tensiones durante el embarazo o mantienen situaciones de estrés pueden desencadenar el parto antes de tiempo. Si las membranas se han roto no habrá forma de detener el parto, pero si aún permanecen intactas, se deberá obligar a guardar reposo, por prevención incluso en los casos menos graves. Placenta previaSe presenta cuando la placenta se coloca en el segmento inferior del útero en lugar de hacerlo en la parte superior, interponiéndose entre el feto y la vagina e impidiendo el parto por vía natural.El mayor riesgo, en estos casos es la hemorragia producida por el desprendimiento de parte de la placenta. También puede existe riesgo de hemorragia, ya que los grandes vasos del útero y la placenta se pueden romper. Por medio de las ecografías que se realizan durante el embarazo se puede diagnosticar esta situación lo que obligará al médico a tomar ciertas precauciones: es obligatorio el reposo, no se pueden practicar exploraciones vaginales y tampoco mantener relaciones sexuales. La embarazada debe ser internada al final del embarazo y el parto sólo puede llevarse a cabo mediante cesárea programada. RubéolaLa enfermedad es leve y se inicia con síntomas parecidos a los de un resfriado para provocar más tarde una erupción y dolor en las articulaciones, pero tiene consecuencias muy negativas en el feto, que han disminuido gracias a la vacunación.Si la embarazada contrae la enfermedad antes de la semana 11, el 90 por ciento de los fetos tendrán algún defecto. - Si la infección se contrae después de la semana 22, el número de complicaciones disminuye. Para evitar el contagio en caso de no estar vacunada, la única medida preventiva es hacerlo al menos tres meses antes de conseguir el embarazo. Si no estas vacunada, debes evitar el contacto con niños que puedan ser portadores del virus. Por tanto, no olvides vacunar a tus propios hijos. Si has estado en contacto con un niño con rubéola debes hacerte un análisis durante los diez días siguientes al contacto. Un resultado negativo no permite establecer una conclusión definitiva y hay que realizar otro análisis 15 ó 20 días más tarde. Sólo con esta segunda prueba se sabrá si has sido contagiada o no. Ambos análisis deben realizarse en el mismo laboratorio para evitar cualquier error de interpretación. ToxoplasmosisEnfermedad causada por un parásito el Toxoplasma gondii que se transmite de diversas maneras: a través de carne cruda o poco cocinada, de las heces de los gatos, de la verdura o la fruta mal lavada.Fuera del embarazo su infección no tiene importancia y sus efectos se parecen a los de un resfriado, sin embargo puede tener graves consecuencias si una madre contagiada la transmite al feto por vía placentaria Diagnóstico y tratamiento: Hoy en día, en la primera visita de control del embarazo se solicita sistemáticamente una prueba serológica para así determinar si la mujer no ha tenido la toxoplasmosis o si la ha padecido previamente y ya está inmunizada frente a esta enfermedad. Si el análisis es positivo significa que ya has pasado esta enfermedad y no hay riesgo de que la vuelvas a padecer.
VaricelaLa mayoría de las mujeres adultas ya han pasado esta enfermedad durante su infancia, pero en el caso que la contrajera una embarazada las repercusiones en su salud son mucho más graves.Durante el primer trimestre, aumenta el riesgo de tener un aborto o de que el bebe padezca alguna malformación como lesiones en la piel, cataratas o problemas en la retina. Durante el último trimestre puede provocar en el bebé una varicela neonatal, una enfermedad muy grave para el recién nacido. |