Fecundación
El óvulo se encontrara con el espermatozoide en la trompa de Falopio para ser fecundado.
Durante los primeros días del ciclo, en el ovario se forma un pequeño quiste denominado folículo que contiene en su interior al ovocito, que es la célula femenina, recubierto de líquido.
En la mitad del ciclo el quiste se rompe lo que provoca la salida del líquido y del ovocito que es recogido por la trompa. La rotura del folículo se denomina ovulación.
El ovocito tardara menos de 24 horas en llegar a la trompa donde al juntarse con el espermatozoide se producirá la fecundación.
Para la célula masculina (los espermatozoides) el recorrido va a ser más largo. En total son 18 los centímetros que separan a la vagina de la trompa de Falopio, sólo los espermatozoides más capacitados serán capaces de acercarse al óvulo y, de entre ellos, el mejor dotado será el que lo fecunde, atravesando con su cabeza la pared de la célula femenina.
El espermatozoide elegido se desprende de su cola o flagelo e introduce su cabeza, con toda la carga genética en el óvulo. En ese mismo instante, en el que el espermatozoide penetra en el óvulo, se produce la fecundación.
Esa nueva célula que se crea lleva en sí todos lo caracteres del futuro ser, desde el color del pelo hasta la tendencia a padecer ciertas enfermedades.
El desarrollo del feto semana a semana
Semana 3ª (desde la fecundación)
El embrión está formado por tres capas de células a partir de las cuales se van a originar los distintos tejidos y órganos.
La más interna (endodermo) forma una especie de tubo que más tarde se desarrollará para convertirse en los pulmones, el hígado, la glándula tiroides, el páncreas, el tracto urinario y la vejiga.
La capa media (mesodermo) se transformará en el esqueleto, los músculos (incluido el corazón), los testículos u ovarios, riñones, bazo, vasos sanguíneos, células de la sangre y la dermis, la capa más profunda de la piel.
La capa exterior (ectodermo) dará origen a la piel, el sistema nervioso, las glándulas sudoríparas, los pechos, el cabello, las uñas, el esmalte de los dientes y el cristalino de los ojos.
Semana 4ª (desde la fecundación)
Comienza a delimitarse el extremo superior del embrión. Ya tiene un corazón que late y el sistema de circulación sanguínea, las extremidades superiores comienzan a perfilarse y aparecen los esbozos de las inferiores. Se forma el cordón umbilical y su tamaño es de 4 mm.
Semana 5ª (desde la fecundación)
En esta fase, el cerebro se desarrolla con gran rapidez con lo que el tamaño de la cabeza aumenta considerablemente. El embrión mide 11 mm.
Semana 6ª (desde la fecundación)
Se forman los dientes, las cuatro cavidades cardíacas y se desarrolla el estomago, el intestino, el páncreas y el aparato urinario. Aparecen también los esbozos del conducto auditivo externo y pabellones auriculares. Mide ya de 20 a 22 mm.
Semana 7ª (desde la fecundación)
Los elementos que van a conformar la cara aparecen cada vez más delimitados. Se individualizan los dedos de la mano y se inician los dedos de los pies. Mide 30 mm.
Semana 8ª (desde la fecundación)
El embrión ya tiene párpados y se empiezan a formar las glándulas sexuales. Se constituyen los músculos, nervios y la médula ósea. Al final de esta semana se completa el desarrollo del embrión que a partir de ahora pasa a denominarse feto y tiene características humanas. Su tamaño es de 40 Mm. y pesa de 2 a 3 g. A partir de esta semana y hasta la 14ª, mediante la ecografía, se mide la distancia entre la cabeza y la nalga, con lo cual se puede precisar la edad gestacional con un error menor de una semana.
Semana 9ª a 12ª (desde la fecundación)
Su rostro se ha formado por completo, sus ojos permanecen cerrados y sus párpados todavía están desarrollándose. El esqueleto comienza a osificarse, el tronco se ha extendido y aparecen los primeros cartílagos y costillas. Ya tiene uñas. Sus órganos genitales externos están creciendo y al final de esta etapa ya se puede discernir su sexo. El corazón late a un ritmo de más de 140 latidos por minuto, y continúa desarrollándose el sistema circulatorio. El feto realiza movimientos bruscos como los de un pez, a pesar de ello la madre no los nota por el pequeño tamaño del feto.
Semana 13ª a 16ª (desde la fecundación)
Por medio de la ecografía ya desde la semana 13ª se le puede medir la cabeza, esta medición sirve para calcular el crecimiento del feto y la edad gestacional pero con menos precisión que cuando se hace con la distancia cabeza-nalga. El feto crece muy rápidamente, las piernas son más largas que los brazos, el esqueleto sigue completándose, empieza a desarrollarse tanto el sentido del tacto como el del gusto. Debido a la longitud de sus brazos las manos se pueden agarrar entre sí aunque sus movimientos todavía no se controlen.
Semana 17ª a 20ª (desde la fecundación)
El feto ya ha desarrollado tanto los músculos como un sistema nervioso que le permite moverse. La multiplicación de las células nerviosas ha llegado a su fin. Como todavía es pequeño se desplaza de arriba abajo y puede estar en cualquier posición. La madre siente ya claramente los movimientos fetales. Con relación a su piel, las glándulas sebáceas producen una sustancia llamada vérmix caseoso, que le sirve de protección y su cuerpo aparece recubierto de un vello fino y suave llamado lanugo. A partir de esta semana su cerebro aumentará unos 90 gramos por mes.
Semana 21ª a 25ª (desde la fecundación)
Aunque su piel sigue arrugada, el feto presenta un notable aumento de peso y sus proporciones se van armonizando hasta llegar aproximadamente a las de un recién nacido. Se inicia la maduración de las células cerebrales que utilizará para el pensamiento consciente. Su cara se va afinando, se pueden diferenciar sus cejas y nariz, las orejas son más grandes y se destaca el cuello. Comienza a chuparse el pulgar. La diferenciación sexual es completa. En caso de nacer, las posibilidades de sobrevivir son escasísimas, pero cada vez hay más niños con esta edad que viven pero con muchas posibilidades de desarrollar secuelas graves.
Semana 26ª a 29ª (desde la fecundación)
Si el bebé naciera en este momento podría sobrevivir con cuidados especiales. Los ojos se abren y ya no está arrugado porque se forma una considerable capa de grasa por debajo de la piel. El cerebro sigue creciendo, células cerebrales y circuitos nerviosos muestran gran actividad, el feto es capaz de desarrollar movimientos de mayor complejidad. Sus párpados se han completado y ya puede abrir y cerrar los ojos. Cada vez tiene menos espacio para moverse y en algunas situaciones se puede agitar buscando una posición más cómoda. Mide unos 42 cm. Y pesa 1,5 kg.
Semana 30ª a 34ª (desde la fecundación)
En esta etapa, las posibilidades de vida de los bebés prematuros son muy altas. A excepción de los pulmones, prácticamente todos sus órganos están maduros. Tiene reflejo pupilar ante la luz, puede dilatar y contraer el iris, su piel es rosa y suave. El cordón umbilical es grande y duro. Una sustancia gelatinosa rodea los vasos sanguíneos, lo que impide que se produzcan enredos y anudamientos en el cordón que podrían afectar la circulación fetal. El bebé traga mucho líquido amniótico y puede orinar hasta medio litro al día. Muchos bebés ya van colocando la cabeza abajo y las nalgas arriba. Mide ya unos 47 cm. y pesa 2,5 kg. También inspira líquido, lo que le ayuda a desarrollar sus pulmones. Cuando no hay líquido para inspirar, el feto no puede desarrollar sus pulmones.
Semana 35ª - A término.
El bebé ya está colocado en la posición adecuada para el parto. Ahora se dedica a ganar peso y a crecer. Apenas puede moverse ya. En cuanto al aspecto de su piel, la capa del vérmix se ha desprendido parcialmente y la que le quede le ayudará a pasar por el conducto materno, el lanugo va desapareciendo. Su cráneo no se ha osificado del todo y presenta fontanelas y suturas, que son unos espacios membranosos entre los huesos que terminarán por cerrarse meses después del nacimiento. Su propio sistema inmunológico todavía no está completo por ello recibe anticuerpos de la madre a través de la placenta, que lo protegen de los gérmenes contra los que la madre tenga defensas como, varicela, gripe, rubéola etc. Después de nacer, seguirá recibiendo esta defensa a través de la leche materna.

El tamaño del feto mes a mes
Para la talla se sigue la regla de Haese.
Para los cinco primeros meses lunares -un mes lunar equivale a cuatro semanas- la talla resulta de multiplicar por sí mismo el número del mes.
- 1 mes- 1x1-1cm.
- 2 mes- 2x2-2 cm.
- 3 mes- 3x3-9 cm.
- 4 mes- 4x4-16 cm.
- 5 mes- 5x5-25 cm.
Para los siguientes 5 meses, se calcula multiplicando por cinco el número del mes.
- 6 mes- 6x5 = 30 cm.
- 7 mes- 7x5 = 35 cm.
- 8 mes- 8x5 = 40 cm.
- 9 mes- 9x5 = 45 cm.
- 10 mes- 10x5 = 50 cm.
Edad gestacional = 40 semanas = 10 meses lunares = 9 meses más una semana de calendario Estas medidas son valores medios que se ven modulados por las modificaciones individuales, familiares y sociales de cada individuo.
El peso del feto mes a mes
Para el peso se aplica la regla de Dexeus: el feto duplica su peso cada mes lunar, desde el tercero al sexto.
- 3.° mes = 125 g.
- 4.° 125 x 2 = 250 g.
- 5.° 250 x 2 = 500 g.
- 6.° 500 x 2 =1.000 g.
- Desde ahí gana 700 gramos cada mes.
- 7.º 1.000 + 700 = 1.700 g.
- 8.° 1.700 + 700 = 2.400 g.
- 9.° 2.400 + 700 = 3.100 g.
Estos pesos son valores medios que se ven modulados por las modificaciones individuales, familiares de cada individuo.
La primera división celular
Doce horas después de producirse la fecundación tiene lugar la primera división celular. A partir de este momento, y cada 12 ó 15 horas, el nuevo ser multiplica por dos el número de sus células.
El huevo se va transformando y posteriormente, cuando al centenar de células se llamara blastocito, y este llegará a la cavidad uterina hacia el tercer día después de la fecundación.
Hacia el octavo día, el blastocito se implantará en el endometrio y desde ese instante, se prepara para vivir en el útero materno.
Una vez implantado, el embrión provoca diversas reacciones químicas que tienen como función avisar al organismo de su presencia. No hay que olvidar que al fin y al cabo se trata de un elemento extraño, al menos al cincuenta por ciento.
Estos mensajes químicos provocan varios cambios en la madre. El primero será la interrupción del ciclo ovulatorio y, entre otros, el aumento del tamaño del pecho, se espesa la mucosidad del cuello y aumenta la cantidad de sangre que llega al útero.
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