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IntroducciónLa hipertensión arterial puede llegar a ser un grave problema durante el embarazo. Sus repercusiones son peligrosas para la madre y para el feto, y esa es la razón por la que se controla en cada visita al médico.Este problema va asociado a la edad: entre 7 y 10 personas mayores de 35 años tienen cifras tensionales altas, aunque muchas de ellas no lo saben. Al aumentar los embarazos en mujeres mayores de 35 años, se ha convertido en una patología cada vez más común en las consultas, aunque es bastante frecuente que se den cuenta la primera vez que acuden a la consulta durante el embarazo. Hipertensión crónicaSi el problema es crónico, el riesgo es mayor, aunque los avances médicos permiten que la gestación se desarrolle con más o menos normalidad.Será imprescindible vigilar la alimentación (evitando las grasas y las comidas ricas en grasas); es probable que el médico recomiende guardar reposo y posiblemente haya que mantener la medicación. También serán más frecuentes los controles médicos y, a veces, es recomendable tomar la tensión con bastante frecuencia. Preeclampsia
Es una forma de hipertensión relacionada con el embarazo. No se conoce su origen concreto, pero parece que existe cierta relación con una nutrición deficiente, aunque también se cree que se produce por una reacción inmunitaria inapropiada.
Los síntomas característicos son un aumento de peso excesivo, tensión alta y presencia de albúmina en la orina. Cuando la preeclampsia evoluciona, aparece visión borrosa, dolor de cabeza intenso, irritabilidad, y determinados órganos como los riñones o el hígado pueden ver alterados su funcionamiento. Si no se trata a tiempo, la madre puede padecer daños vasculares o en el sistema nervioso, y el bebé retraso en el crecimiento debido a la falta de oxígeno. Aparece mucho más en primerizas, hasta el punto de que si el primer embarazo terminó en un aborto, sólo este hecho parece reducir significativamente el riesgo de que haya preeclampsia en el siguiente embarazo. TratamientoDependerá de la gravedad de la enfermedad y del momento del embarazo.Si el embarazo está lo suficiente avanzado, se suele provocar el parto. Si no fuera así, se recomienda reposo en cama, reducir el nivel de sal en la alimentación y, en algunos casos, un tratamiento farmacológico para controlar las cifras de tensión. El bebé también necesita más control por lo que se harán más ecografías y las pruebas pertinentes. A una mujer con este problema normalmente se le provoca el parto a las 40 semanas, ya que el útero se puede deteriorar con más facilidad. No obstante, con los cuidados adecuados, es posible que el embarazo llegue a término, pero siempre bajo estricto control. Y no hay que olvidar que en el 97 por ciento de los casos de hipertensión inducida por el embarazo las cifras tensionales vuelven a su normalidad después del parto. |