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Maternidad y Cigarrillo

Madres fumadoras

El tabaco es nocivo para la salud y responsable del aumento de cáncer de pulmón y de otros tipos de cáncer, de problemas respiratorios y circulatorios y representa la principal causa de muerte prematura en el mundo.

Las consecuencias patológicas para la mujer son evidentes y graves. Entre ellas podemos destacar:

  • En muchos países industrializados el cáncer de pulmón es la principal causa de muerte entre las mujeres (supera al cáncer de mama)
  • El tabaco predispone al cáncer de cuello de útero. Favorece el desarrollo de problemas cardiovasculares, bronquitis crónicas y enfisemas pulmonares
  • El tabaquismo asociado con anticonceptivos orales multiplica por diez los riesgos de infarto de miocardio
  • Condiciona un adelanto de la menopausia, al alterar la producción de hormonas femeninas
  • Favorece la osteoporosis (descalcificación de los huesos) en las mujeres menopáusicas.

Cigarrillo y embarazo

Para las embarazadas, fumar constituye un riesgo añadido por las consecuencias negativas que tiene para la salud del bebé.

Durante el embarazo, el tabaco tiene efectos sobre el bebé. Sus componentes nocivos atraviesan la barrera placentaria y producen efectos peligrosos sobre la salud de tu hijo:

  • Tiene menor peso de nacimiento.
  • Aumenta el riesgo de que nazca prematuro.
  • Abortos espontáneos.
  • Desprendimiento prematuro de placenta.
  • Mortalidad perinatal (muerte en los siete primeros días de vida).
  • Bronquiolitis en el primer año de vida.


Ahora que estás embarazada, piensa que puedes dejar de fumar.
Nunca como durante el embarazo tendrás mejor estímulo para dejar el hábito de fumar. Será tu primera demostración de amor hacia tu hijo.

Cigarrillo y lactancia

Durante la lactancia, las sustancias tóxicas del tabaco se pasan directamente al bebé a través de la leche materna.

La incidencia y la duración de la lactancia son significativamente inferiores en las madres que fuman habiéndose demostrado que los niveles de prolactina (hormona que favorece la producción de leche) es más baja en estas madres.

Aunque no fumes, si te rodean fumadores existen riesgos para vos y tu bebé. Las consecuencias no son tan graves como si fumaras vos, pero existen.

Son los problemas derivados de la exposición pasiva al humo del tabaco que se observan en estos niños, como el mayor riesgo de infecciones respiratorias, de bronquitis y de síndrome de muerte súbita del lactante.

Mientras que estés embarazada no dudes en pedir a otras personas que no fumen en tu presencia y procura no permanecer mucho tiempo en espacios cerrados donde haya humo.

Metodos para dejar de fumar

Existen muchos métodos que ayudan a dejar de fumar. Algunos de ellos se valen de fármacos o de sustitutos de la nicotina en forma de parches o chicles.

Se ha demostrado su eficacia, pero mientras estés embrazada no podrás llevar a cabo estos tratamientos. Cuentas sólo con la fuerza de voluntad y con la ayuda de algún tipo de psicoterapia para dejarlo.

De cualquier manera, piensa que las modernas ecografías han permitido visualizar la cara que pone tu bebé dentro del útero cada vez que fumas: frunce el ceño, abre la boca en un gesto de asco y se mueve agitado.

Y no olvides que el tabaquismo durante el embarazo está relacionado con la muerte súbita durante del lactancia y con una mayor propensión a contraer cáncer durante la infancia.

Pasos para dejar de fumar

La causa de esta adicción tan fuerte es la nicotina, una droga de altísimo poder adictivo, que afecta creando una dependencia desde el punto de vista físico, psicológico y social.

Dejarás de fumar si tienes una poderosa razón para dejar de hacerlo. Estar embarazada es la más importante. Muchas mujeres se engañan y siguen fumando durante el embarazo porque piensan que la ansiedad que provoca el síndrome de abstinencia es peor para el bebé.

Esto no es verdad, porque en la mayoría de los casos se consigue dejar de fumar sin que aparezca ese estado de nervios. Si dejas de fumar antes o durante el primer trimestre de embarazo, tendrás la garantía de que tu bebé nacerá y crecerá sin los riesgos que entraña el tabaquismo.

Te recomendamos que sigas los siguientes pasos:

Anunciar la fecha: Tienes que elegir un día concreto para dejar de fumar completamente. Cuando hayas decidido la fecha, dísela a todo el mundo, ya que será una forma de reforzar tu motivación y de que los demás te apoyen durante el plan.
La víspera del día que hemos señalado, antes de acostarte tira a la basura todos los cigarrillos que tengas. Fúmate el último cigarrillo y, al apagarlo, piensa en lo bueno que será para tu hijo que dejes de fumar.
Los efectos del síndrome de abstinencia terminan desapareciendo o haciéndose muy fácilmente soportables al cabo de un tiempo. A todos no nos afectan por igual. A algunos les dura unos pocos días, mientras que a otros les acompañan durante semanas, aunque la intensidad siempre disminuye con el tiempo.

Si aguantas estos primeros días, luego ya ni te acordarás. Dejar el tabaco no es fácil, y es posible que de vez en cuando te den ganas nuevamente, entonces vuelve a recordar las razones que te han llevado a dejar de fumar.

Olvídate de este deseo sustituyéndolo por otras cosas. Durante los primeros días sin tabaco es probable que estés irritable, ansiosa e impaciente. Si añadimos que el embarazo, sobre todo durante el primer trimestre, puede ser un factor desestabilizador, los nervios están asegurados.

Tus familiares y amigos deben saber que estás dejando de fumar para que puedan comprender tu estado de ánimo y apoyarte.

Los riesgos del tabaquismo

El tabaco es responsable directo de 9 de cada 10 casos de enfermedades respiratorias crónicas, cánceres de pulmón y de más de la mitad de las enfermedades cardiorrespiratorias.

Las últimas investigaciones han demostrado que acorta la vida una media de 16 años.

El tabaco actúa destruyendo las defensas de nuestro aparato respiratorio y provoca graves lesiones en los pulmones que pueden llegar a desarrollar enfermedades respiratorias como bronquitis crónica, asma, o enfisema pulmonar, una obstrucción crónica de una zona del pulmón que queda incapacitada para captar oxígeno.

En el humo del tabaco se han detectado 43 sustancias que provocan cáncer. Unas lo hacen directamente, alterando las células del organismo y provocando la aparición de tumores.
Otras lo hacen de forma indirecta en combinación con otras sustancias.

El cáncer de pulmón es el responsable de la mitad de las muertes por cáncer y, en el 90% de los casos, está provocado por el tabaco.

También es el responsable directo de la aparición de cáncer de laringe, boca, labio, lengua, faringe, esófago y glándulas salivares.

La acción combinada de la nicotina y el monóxido de carbono del humo del tabaco influye de forma muy negativa en la aparición de diversas enfermedades circulatorias que afectan al corazón, a los vasos sanguíneos y a otros órganos del cuerpo.

Los trastornos circulatorios son los responsables de la mitad de las muertes producidas por las enfermedades atribuibles al tabaco.

Al mezclarse el monóxido de carbono con la sangre se forma una sustancia llamada carboxihemoglobina que provoca una menor capacidad de la sangre para transportar oxígeno.

Si tenemos en cuenta que este efecto se suma a las lesiones que el tabaco causa directamente en el corazón, el resultado es que, por una parte, es el culpable de lesiones que impiden un correcto suministro de oxígeno al corazón y, por otra, ocasiona daños que exigen un mayor aporte de sangre para oxigenarlo.

Anginas, infartos, derrames y embolias
El tabaquismo está relacionado con la aparición de anginas de pecho, embolias e infartos. Dependiendo de su intensidad, pueden provocar desde incapacidad permanente hasta la muerte repentina y fulminante.

Por otro lado, los problemas circulatorios también se agravan. El tabaco agrava las varices y puede provocar tromboembolismos en diferentes partes de nuestro organismo.