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Medicamentos

Un uso restringido

El consumo de medicamentos durante el embarazo debe estar controlado por el médico, nunca te automediques, ya que determinados medicamentos inofensivos en otras condiciones pueden resultar nocivos durante el embarazo.

De acuerdo al momento del embarazo en el que te encuentres serán más o menos perjudiciales.

Durante los primeros meses hay que ser más cauteloso, pues es cuando se forman los distintos órganos, y medicamentos aparentemente inocuos pueden producir en esta época una malformación.

Además, hay medicamentos que administrados más tarde pueden provocar alteraciones fetales o un parto prematuro Por tanto, es indispensable que antes de tomar cualquier fármaco lo consultes con tu ginecólogo.

Esta precaución se extiende también a la medicina natural. Las tisanas, infusiones o pastillas elaboradas con plantas no son totalmente inofensivas.

Analgésicos durante el embarazo

Son medicamentos contra el dolor, su consumo debe ser consultado con el médico para que evalúe los riesgos.

Si es posible prescindir de ellos, mejor, pero si no soportas el dolor los especialistas recomiendan dosis bajas de paracetamol o de aspirina.

Esta última no se recomienda durante el tercer trimestre, pero parece inofensiva durante los seis primeros meses.

Antibióticos durante el embarazo

En general deben evitarse, aunque existen algunos muy seguros durante la gestación. El ginecólogo será quien te indique la posibilidad de tomarlos y cuáles son los más indicados para tu caso específico.

Antipiréticos durante el embarazo

Es posible que tu médico prescriba alguno, si presentas un cuadro de fiebre muy alta, ya que el aumento de la temperatura materna por encima de 39º puede perjudicar al bebé.

De cualquier manera, la fiebre suele estar ocasionada por alguna infección, por lo que siempre debes acudir al médico para que te aconseje el tratamiento más adecuado.

Tratamientos para enfermedades crónicas

Hay mujeres que padecen algúna enfermedad crónica y no pueden prescindir de continuar con un tratamiento médico durante el embarazo.

Es el caso de las personas hipertensas, diabéticas o con lupus, entre otras.

Hace años era inviable que estas mujeres pudieran tener un hijo, pero actualmente, gracias a los avances farmacológicos, sus embarazos transcurren sin grandes problemas.

Son embarazos que necesitan un control especial y las dosis de los medicamentos se irán adecuando a cada momento de la gestación.

Normalmente, los beneficios de la medicación son mayores que los perjuicios que pudiese ocasionar. Una mujer con una enfermedad crónica debe programar sus embarazos y consultar previamente con su médico para que la gestación tenga lugar cuando esté en las mejores circunstancias.

Suplementos vitamínicos durante el embarazo

No tomes suplementos por tu cuenta ya que algunas vitaminas consumidas en grandes dosis pueden dañar al feto.

Normalmente, si no existe un trastorno importante, una dieta bien equilibrada que incluya, frutas y verduras, alimentos ricos en proteínas, productos integrales, leche y lácteos te proporcionarán las cantidades suficientes de vitaminas, minerales y sustancias nutritivas que necesites.

Pero a veces la alimentación es insuficiente en el aporte de determinadas sustancias, el médico suele recomendar suplementos de las siguientes vitaminas:

Ácido fólico: Es una vitamina fundamental para garantizar el correcto desarrollo del bebé.
Durante el embarazo se duplican las necesidades por lo que se recomienda un suplemento adicional. Además, numerosos estudios han demostrado su capacidad para prevenir problemas del tubo neural como la espina bífida.
Por eso, se recomiendan dosis extras desde el momento en que se toma la decisión de tener un hijo, al menos cuatro meses antes de quedar embarazada.

Los suplementos más consumidos durante el embarazo son los suplementos de hierro.
Embarazada necesitarás mas hierro para producir el número de glóbulos rojos necesarios para ti y para atender las demandas de tu hijo.
El déficit en hierro es un problema frecuente en esta etapa y puede provocar una anemia que desaparece después del parto. Muchos especialistas eliminan este riesgo recetando un suplemento oral a partir del segundo trimestre.