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Parto

Preparar el Bolso

Prepara tu bolso unos días antes .No olvides llevar en el momento del ingreso toda la información relativa del embarazo, tu tarjeta de afiliación y el DNI.

Para la mamá:

  • Dos o tres camisones de algodón, abiertos por delante para facilitar la lactancia.
  • Dos corpiños de lactancia, recuerda comprarlos una o dos medidas más grandes.
  • Una bata para estar en la clínica
  • Chinelas, cómodas y que no tengas que hacer grandes esfuerzos para abrocharlas.
  • Objetos de aseo personal.

Para el bebé:

  • Un gorro de algodón, para que mantenga el calor en su cabecita.
  • Camisetas o bodys de algodón (3 o 4).
  • Pañales de recién nacido.
  • Pijamitas (2 o 3), y todo lo que te indique la partera en el curso.

No olvides llevar toda la información relativa del embarazo (ecografías, análisis, exámenes especiales...)

Reconocer las contracciones de parto

Las contracciones que has tenido durante el embarazo, han sido irregulares en el tiempo, ahora van a ser regulares, más intensas y más largas.

Al principio de esta fase se producirán cada 15 a 20 minutos y no te dolerán mucho; luego, se irán intensificando y los periodos entre cada una se irán reduciendo.

Si colocas la mano sobre el vientre, notarás cómo se endurece. Cuando las contracciones aún no son lo suficientemente intensas y repetidas como para ir a la maternidad, se pueden adoptar varias posiciones para aliviarlas.

1. Siéntate sobre una silla mirando a su respaldo y coloca los brazos sobre este, apoya la cabeza, la espalda se curva.

2. Siéntate en el suelo con un almohadón debajo de las nalgas para que queden un poco elevadas.

No comas ni bebas cuando comiencen las contracciones, ya que podría ser un problema en el caso de que hubiera que realizar una cesárea de urgencia. Si tienes sed, mójate los labios con una gasa mojada.

Es conveniente que te duches antes de ir a la maternidad, pues la ducha tiene un gran efecto relajante. Es muy importante que realices los ejercicios de relajación y respiración y no tengas miedo de hacerlo mal, todo un equipo de profesionales estará atento de ti, sólo piensa en tu hijo.

Síntomas previos al parto

Dilatación
El cuello del útero tiene que "abrirse" para conseguir un espacio lo suficientemente amplio por el que pueda descender el bebé. Esto es lo que llamamos dilatación.

Antes de que se inicie el periodo de dilatación aparecen determinados síntomas que nos avisarán de que el parto está muy cerca.

No para todas las mujeres es igual. Hacia la semana 36 aparecen molestias que hasta ahora no habías experimentado: una desagradable sensación en el pubis, necesidad de orinar con más frecuencia y algunas contracciones que las percibe como endurecimiento del abdomen que duran aproximadamente un minuto y se repiten cada cinco o diez minutos durante poco tiempo.

Las molestias se deben a la compresión de la cabeza del feto al insinuarse en la pelvis de la madre y a la aparición cada vez mas frecuente de contracciones.

Falsas contracciones
Son contracciones, pero no de parto. Se producen porque al final del embarazo el organismo deja de producir progesterona (la hormona que se ha encargado de controlar e impedir que el útero se contraiga) y aumenta la secreción de oxitocina, otra hormona con la función contraria: activar las contracciones que favorecerán la dilatación.

Son falsas contracciones que no tienen nada que ver con las que favorecen la dilatación en el parto: no son regulares y prácticamente no duelen, simplemente causan una extraña sensación.

Menos movimientos fetales
El bebé ha estado muy cómodo apoyándose y dando pataditas en las paredes del útero pero al final del embarazo se mueve mucho menos.

Apenas tienen lugar, está situado ya en posición de salida y le queda mucho menos líquido amniótico donde nadar a sus anchas. El momento del parto está ya cerca.

Expulsión del tapón mucoso
Durante todo el embarazo el útero ha estado aislado del exterior gracias a una sustancia viscosa que se ha ocupado de impedir la entrada a cualquier agente infeccioso.

Antes de que se inicie la dilatación desaparece ese tapón mucoso. No se trata de un síntoma de parto inminente, pero sirve para alertarnos de que el momento está ya cerca, tal vez unas horas.

Algunas mujeres no se dan cuenta de que han perdido el tapón pues lo confunden con el aumento de flujo característico de las últimas semanas. Suele ser más viscoso y, en ocasiones, va acompañado de un poco de sangre.

La rotura de bolsa
Si has roto bolsa, debes comunicárselo al medico rápidamente. Lo más probable es que el parto se inicie en las próximas 12 ó 24 horas pero normalmente si no se produce la dilatación de forma natural la inducirán en un margen de 24 horas.

Los síntomas de que has roto bolsa son muy claros: comenzarás a perder líquido, poco a poco o en grandes cantidades, pero te darás cuenta de que no se trata de un simple escape de orina.

No debe preocuparte si sucede fuera de casa, esto ocurre rara vez y cuando más cantidad sale es acostada, pues al permanecer de pie la cabeza del bebé bloquea la salida del cuello del útero.

Lo normal es que la bolsa se rompa durante el parto. Es muy importante que observes el color del líquido que has expulsado, pues nos informará sobre la salud del bebé.

Si el tono es pajizo y algo sanguinolento, no hay porqué alarmarse, pues seguramente también habrás expulsado el tapón mucoso.

Si es incoloro o blanquecino, casi con seguridad el feto está bien pero es conveniente que te exploren para descartar un prolapso de cordón.

Pero si el tono es marrón, verdoso o negruzco, es muy probable que haya sufrimiento fetal, por lo que debes ir al médico de inmediato.
Pero lo más recomendable es informárselo lo antes posible al medico.

El alumbramiento

Después del nacimiento, el útero continúa contrayéndose para desprender y expulsar la placenta.

Son contracciones que apenas se sienten pero producen el desprendimiento de la placenta. El médico ayudará tirando suavemente del cordón ya cortado y presionando en el abdomen.

Después de revisar cuidadosamente el canal del parto, la placenta y las membranas, procederán a coser la episiotomía.

Mientras, los neonatólogos estarán realizando el primer examen de salud a tu hijo y lo limpiarán y abrigarán.

La expulsión

Cuando la dilatación haya acabado, estarás lista para ir a la sala de partos.

Allí te acostaran en una camilla especialmente diseñada para facilitar el parto. Con cada pujo el bebé recorrerá el pequeño camino que le aleja del mundo exterior.

Puja sólo cuando te lo indique tu partera ya que si lo haces en un momento inadecuado puedes complicar la evolución del parto.

Esta fase del parto suele ser muy breve, lo habitual es que el niño salga en dos o tres pujos, pero puede durar hasta una hora si se trata de la primera vez.

Aunque los monitores indican que las contracciones son muy fuertes, la percepción que tienen casi todas las madres es que son menos dolorosas.

Si el médico cree que se van a producir desgarros te practicarán una episiotomía (los famosos puntos). Primero saldrá la cabeza, luego un hombro y luego el otro.

Una vez expulsados los dos hombros, el resto del cuerpo del bebé se deslizará fuera con facilidad.

Si has decidido tener el parto con anestesia epidural, las indicaciones del equipo médico son esenciales en este momento ya que las contracciones no se sienten con tanta intensidad.

La dilatación

Prepárate para pasar varias horas dilatando, especialmente si es tu primer hijo. Centímetro a centímetro se irá abriendo el camino que dejará pasar al bebé.

Si no se ha roto la bolsa de forma espontánea, procederán a hacerlo en la maternidad cuando la dilatación haya llegado aproximadamente a los 5 cm.

Es un procedimiento totalmente indoloro. A medida que la dilatación va avanzando será necesario que pongas en práctica los ejercicios respiratorios y de relajación aprendidos en las clases de preparto, estos ejercicios alivian las molestias provocadas por las contracciones.

Cuando la dilatación está terminando, las contracciones son más intensas y seguidas. Es el momento del siguiente paso: la fase expulsiva.


Los puntos. Episiotomia

Se trata de un corte realizado en el periné para aumentar el diámetro del canal del parto e impedir que la cabeza del niño desgarre los tejidos.

El corte se realiza aprovechando una contracción (por lo que no te enteras) pero te avisarán que notarás un pequeño pinchazo, una anestesia local para que sea menos molesto.

Los defensores de la episiotomía argumentan su uso porque consideran que si no se hiciera este corte, se podría desgarrar la vagina, los músculos adyacentes o la zona anal, y unir en un desgarro irregular es mucho más difícil que hacerlo en un corte limpio.

Sus detractores consideran innecesario intervenir en un proceso natural y afirman que muchas de las incisiones realizadas son más grandes que el desgarro que produciría la cabeza del bebé.

En cualquier caso, será el ginecólogo quien decida la acción menos arriesgada.