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Cambios en la alimentación a partir del primer añoDurante su segundo año de vida, lo más importante es que su sistema digestivo ha madurado lo suficiente como para aceptar una gran variedad de nuevos alimentos. Además, ya va siendo capaz de masticarlos correctamente, por lo que podrás ir ofreciéndoselos a trocitos, para que los coma con el tenedor.Al cumplir dos años, la dieta de tu hijo será muy similar a la de los adultos. El pediatra continúa siendo el mejor consejero en materia de alimentación. El niño muestra a esta edad una gran curiosidad por probar nuevos alimentos y puede comer la mayoría de ellos, pero no todos. Por lo tanto, sigue siendo prudente, no le des ningún alimento nuevo sin el consejo del pediatra e introduce cada uno poco a poco. Ya puedes darle legumbres, en muy poca cantidad (unos 30 g de peso en crudo) y siempre pasadas por el pasapurés, para eliminar el pellejo, más difícil de digerir. Una vez cumplidos los dos años podrás incorporarlas enteras, pero nunca para cenar o en grandes cantidades. Pueden tomar verdura cruda (ensaladas, tomate, zanahoria rallada) y es bueno que se acostumbre a su sabor. Aún debes evitar:
Los niños, como los adultos, ven el plato de comida y deciden a priori si les va a gustar o no. El éxito a la hora de introducir un nuevo alimento dependerá mucho de lo atractiva que sea su presentación. Si el niño lo rechaza, es mejor esperar unos días y ofrecérselo más adelante. Hay muchas maneras de preparar un plato bonito. Podemos alternar los colores de los alimentos, o agruparlos formando figuras. Después del primer año el crecimiento del niño es más lento, por lo que es probable que observes una disminución de su apetito. El pediatra se encargará de valorar si esa "falta de hambre" es normal, mientras tanto, no lo fuerces a comer. A esta edad les gusta meter las manos en el plato y comer con los dedos, preemíteselo porque es positivo para su desarrollo.
Comidas principalesA partir del primer año es conveniente que tu hijo realice cuatro comidas diarias distribuidas en desayuno, comida, merienda y cena.El desayuno: El desayuno es la primera comida después de varias horas de ayuno nocturno. Con él deben cubrirse aproximadamente el 30 por ciento de las necesidades nutricionales del día. Un desayuno ideal puede constar de: una ración de leche, cereales, galletas, una galletita de agua o tostadas con manteca, mermelada o miel; una fruta, o bien su jugo. Al principio, puede continuar tomando la mamadera con leche y cereales, pero a partir de los 20 o 24 meses conviene sustituirlo por la taza y la cuchara. Es importante variar el desayuno cada día, para que no le resulte demasiado monótono. Si no hubiera tomado lo suficiente, puede complementarse ofreciéndole a media mañana el alimento que faltó a primera hora: por ejemplo, un trozo de queso o unas galletas, o una fruta si no la quiso antes. El almuerzo: Puede estar compuesto por dos platos o un plato único. Lo importante es que en la comida estén representados todos los grupos de alimentos: cereales, pan, pasta, arroz, papas, verduras, carne, pollo, pescado, huevos, frutas y lácteos. Un ejemplo de menú podría ser el siguiente:
La merienda: Después de varias horas sin comer, la merienda tiene que tener un aporte energético suficiente para que el niño continúe activo hasta la hora del baño, pero no debe ser tan copiosa como para que les quite las ganas de cenar. Muchos niños prefieren seguir con la papilla de frutas hasta cumplidos los dos años, pero otros prefieren comer una feta de jamón cocido. Lo que sí debemos evitar es abusar de dulces o productos preparados que aportan muchas calorías y pocos nutrientes. La merienda de tu hijo debería contener dos de los siguientes tres grupos de alimentos:
Ejemplos de meriendas pueden ser: ensalada de frutas con yogur, o rebanada de pan con una feta de queso, o jamón cocido y jugo de frutas natural. La cena: Después del baño, la cena debe hacerse un rato antes de irse a la cama. El menú a esta hora será similar al del almuerzo, pero:
Los purés y las sopas son los más indicados. Y antes de ir a dormir, puedes darle un vaso de leche o un yogur para completar su aporte diario de lácteos, que ha de estar entre 500 ml y 700 ml. Recomendaciones dietéticas a partir del primer añoLos especialistas en nutrición infantil aconsejan unas cantidades determinadas de vitaminas, proteínas, calorías y demás nutrientes para los niños entre 1 y 3 años:
La funcion de los distintos nutrientesFunción que cumple los nutrientes en el crecimiento y desarrollo del niño. De forma muy resumida podemos destacar los siguientes:Proteínas: Tienen como función principal formar y regenerar los tejidos. Se encuentran en la leche, la carne, el pescado, los huevos y las legumbres. Hidratos de carbono: Aportan casi el 65 por ciento de las calorías necesarias. Se encuentran en los vegetales, la fruta, los cereales, el azúcar y los dulces. Las grasas: Se encuentran en el aceite, la manteca y los productos de pastelería. Conviene no abusar de ellas. Vitamina A: Interviene en el desarrollo de los huesos, en la piel, las mucosas y la retina. Está en los productos lácteos, los huevos, el hígado, las zanahorias. Vitamina C: Ayuda a mantener sanos los huesos, los dientes y los vasos sanguíneos. Se encuentra en los cítricos, los tomates, los pimientos. Vitamina D: Ayuda a absorber el calcio y el fósforo por lo que intervienen en la formación de los huesos y de los dientes. Está en la leche, la manteca o el atún. Vitamina E: Ayuda al funcionamiento de los tejidos musculares y se encuentra en los frutos secos, las espinacas, los cereales y la yema de huevo. Cuando no quiere comer Después del primer año, el ritmo de crecimiento disminuye. Esto coincide con un descenso del apetito, es decir, muchos niños dejan de comer a partir de este momento. Podríamos decir, que no necesitan comer tanto. Según los estudios, un bebé de 9 meses sólo come un poco menos que un niño de año y medio. Pero lo cierto es que la mayoría de las madres se angustian cuando su hijo rechaza la comida una y otra vez. Sin embargo, los expertos están de acuerdo en que no se debe obligar a comer a los niños. Forzándolos a comer sólo conseguiremos que el niño aborrezca la comida y lo utilice como un espacio en el que reafirmarse. Comer más o menos no acelera el crecimiento del niño. Por lo tanto, si el niño está sano y el pediatra considera que su desarrollo es normal, no hay que preocuparse por si no come las cantidades que desea la madre. Algunos consejos para que coman bien :
No deben administrarse estimulantes del apetito porque suelen ser inútiles. |