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Buenos Habitos

Enséñale buenos hábitos alimentarios

A partir de los tres años, el organismo del niño está suficientemente maduro como para tener unas pautas de alimentación muy similares a la de los adultos pero no debemos olvidar que las pautas de cada niño son diferentes.

Si es muy inquieto, posiblemente necesite comer más que si se trata de un niño demasiado tranquilo. Es a partir de los tres años cuando se cometen más errores en la alimentación infantil. Establecer hábitos alimentarios adecuados es imprescindible para su desarrollo, si aprende ahora a alimentarse correctamente lo hará de por vida.

Algunas de las pautas imprescindibles:

  • A partir de esta edad hay que olvidar la mamadera del desayuno y de la cena., las papillas y purés también deben ceder el paso a los platos de “mayores”.
  • Que coma de todo, la actitud de los padres es esencial. Los niños tienen que relacionar su alimentación con un momento agradable, si es posible, de reunión familiar. Si rechaza un alimento (las verduras, por ejemplo) y los padres se desesperan y muestran ansiedad, esta actitud reforzará la negativa del niño.

Los psicólogos recomiendan no dar demasiada importancia al hecho de que no coman. Si un niño come normalmente no recibe tanta atención como si no lo hace, por eso puede utilizar la falta de apetito para que le hagamos caso.

La mayoría de las preferencias y las aversiones las copian de sus padres, de ahí la importancia de no mostrar desagrado delante de ellos por ningún alimento; si su madre rechaza el pescado, seguramente tampoco le gustara a él. Si no le gusta ningún alimento básico, no hay que eliminarlos de su dieta. Será necesario ofrecérselo cocinadolo de distintas maneras una y otra vez.

Los niños comen con los ojos, y más que nunca de los 3 a los 6 años. Un plato “bonito” puede convertirse en un manjar. Hay que cuidar la presentación y, si de esa forma tampoco lo quiere terminar, es mejor negociar que obligar: pacta que coma tres o cuatro cucharadas y no lo obligues a comer todo.

Dejar que coma solo es un gran paso hacia su autonomía, aunque tarde y se manche excesivamente.

Normas en la mesa

Una de las mejores formas para conseguir que el niño se porte bien en la mesa es dejarle que intervenga en todo el proceso, desde la compra hasta preparar los platos.
  • Ayudar a cocinar a los padres platos sencillos que no entrañen peligro lo ayudará a probar determinados alimentos.
  • No hay que dejar que se levante entre plato y plato, ni permitirle que juegue o lea un cuento. La comida es un encuentro familiar.
  • Si no quiere el primer plato, que espere al segundo, sin levantarse. Durante la espera quizá se sienta tentado a probarlo de nuevo.
  • Y no olvides que antes de sentarse a la mesa es imprescindible lavarse las manos.

El desayuno

Proporciona buena parte de la energía y nutrientes que necesitará el niño para todo el día. Está comprobado que sin el desayuno la alimentación difícilmente puede ser nutricionalmente correcta.

El desayuno debe aportar la cuarta parte de las calorías diarias y es una buena ocasión para incluir alimentos que no deben faltar en su dieta: lácteos, frutas y cereales, entre otros.

Desayunar es algo más que tomar un vaso de leche. Los niños que van a la escuela sin desayunar muestran una disminución de su capacidad física, de su resistencia al esfuerzo, de su fuerza muscular, de su capacidad de concentración y de su capacidad de aprendizaje.

La omisión del desayuno o la realización de desayunos nutricionalmente incorrectos se han asociado con un menor rendimiento físico e intelectual y con una menor ingesta de algunos nutrientes, necesarios para un correcto desarrollo.

El organismo necesita energía y nutrientes para ponerse en marcha, especialmente después de las largas horas de ayuno transcurridas desde la cena. El desayuno aporta, precisamente, la energía para empezar el día.

Si no desayuna, quizás aguanta hasta la hora del almuerzo, pero no dudes que tendrá un menor rendimiento, le fallarán las fuerzas, estará más decaído, le costará prestar atención.

No es necesario desayunar siempre lo mismo, puedes cambiar los menús al igual que haces en la comida y la cena para evitar la monotonía, pero teniendo en cuenta que debe incluir siempre lácteos, cereales y fruta.

Un menu equilibrado

El almuerzo: debe aportar entre un 30 y un 35 por ciento de las necesidades energéticas diarias de los niños. Al ser la comida más importante del día tiene que contener alimentos que aporten, proteínas, hidratos de carbono, calcio y vitaminas.

Se recomienda que:

  • los primeros platos sean legumbres, verduras, pasta y arroz.
  • los segundos estén compuestos, y servidos de forma alternativa, por carne, pescado y huevos, evitando el consumo de productos precocinados y frituras.
  • en los postres, es preferible la fruta o los yogures.

Para no caer en la monotonía, es importante no repetir el mismo menú al menos durante una semana. También se recomienda variar los modos de preparación de los platos, por ejemplo, utilizando distintas salsas para un mismo alimento.

La merienda: la merienda debe constar de leche, que puede estar mezclada con algun polvo para cambiar el gusto, yogur, jugos de fruta e hidratos de carbono y no es conveniente dar a los niños sistemáticamente galletitas o dulces.

La cena: la cena debe completar la comida del mediodía. Deben cenar pronto (terminar al menos una hora antes de que se acuesten) y es bueno que coman un primer plato de verduras o pasta (sopa, espinacas, calabaza) y un segundo plato ligero: pollo a la plancha, huevos, pescado...La carne y las legumbres, mejor en las comidas del mediodía.

Si el niño come en el colegio, es necesario conocer los menús mensuales, o semanales para poder organizar las cenas de forma equilibrada.

Las golosinas y la comida chatarra

Se ha demostrado que los niños eligen muchas de las comidas que ven en los anuncios de televisión. Curiosamente, la mayoría de los productos que anuncian son muy ricos en calorías y, en ocasiones, poco saludables.

Si se abusa de las golosinas, la comida rápida o los snacks, los niños dejarán de lado en su dieta alimentos tan importantes como la verdura o la fruta. Los expertos recomiendan limitar el consumo de golosinas lo más posible.

Muchos de los componentes de las que se encuentran habitualmente no son muy recomendables y el exceso de azúcar contribuye poderosamente la aparición de caries. No hay que ofrecérselas sistemáticamente sino reservarlas para situaciones especiales.