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La Fiebre
La fiebre es una reacción normal del organismo ante determinadas circunstancias. La temperatura puede aumentar ante la presencia de una infección, pero también ante un golpe de calor o un esfuerzo muscular grande.
En los niños, la oscilación de la temperatura es más frecuente que en los adultos debido a que su sistema de termorregulación aún no está del todo maduro. La mayoría de las fiebres en la infancia se producen por infecciones banales causadas casi siempre por un virus. Son procesos benignos que suelen desaparecer en dos o tres días. Una reacción normal de la fiebreSiempre que la fiebre sea moderada (no más de 38 o 38,5 grados) no es necesario bajarla. No siempre es imprescindible normalizar esos grados de más a no ser que el niño se encuentre mal.Numerosos estudios han demostrado que la temperatura elevada dificulta la supervivencia de muchos gérmenes y ayuda a combatir más rápidamente la infección. Lo más importante ante un proceso febril es conocer cuál es la causa y tratar el problema según indique el pediatra.
Cómo tomar la temperaturaLa frente caliente, mejillas enrojecidas, ojos llorosos o la sensación de frío o escalofríos son algunos de los síntomas que nos hace sospechar que el niño tiene fiebre.La forma de comprobar estas sensaciones es tomar la temperatura con un termómetro. Dependiendo de la edad del niño, hay que tomar la temperatura de una u otra forma:
Siempre que el termómetro indique más de 38º es posible que el niño se encuentre mal, por eso será necesario normalizar la temperatura. Se puede intentar con las siguientes pautas:
Cuándo acudir al médico
Se deberá acudir al medico cuando presente los siguientes síntomas:
En la mayoría de los casos el pediatra recomendará un antitérmico adecuado a su edad. El ácido acetilsalicílico no está recomendado en niños menores de seis años, por lo que antes de esta edad suele recomendarse paracetamol o ibuprofeno en jarabe. |