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El niño y la desnudezA partir del segundo año, los niños comienzan a distinguir que los niños hacen pis de otra forma que las niñas. Es el inicio del descubrimiento de su anatomía y, aunque aún es pronto para comenzar la educación propiamente dicha, debemos contestar a sus preguntas.Pero antes, el bebé ya ha descubierto sus genitales como una parte de su cuerpecito, y sabe que al tocarlos siente placer: es el inicio de los juegos sexuales. Hasta los seis años, los niños no manifiestan ningún pudor al mostrar su cuerpo desnudo ni al ver el de sus padres. Para ellos es algo muy natural y si perciben vergüenza por parte de sus padres se mostrarán sorprendidos. Sin embargo, es el momento de enseñarles que en nuestra sociedad no es muy frecuente que las personas vayan desnudas y se muestren así en cualquier lugar. La intimidad será muy importante para ellos dentro de un tiempo, por eso, conviene enseñarles desde ahora a llamar a la puerta antes de entrar al cuarto de baño, por ejemplo. Si preguntan por alguna cuestión relacionada con el sexo, es mejor contestarle sin tapujos, debemos dar la información que nos piden pero no intentar agregar nada más.
El tocarseLos niños tocan sus genitales desde los seis meses de edad y continúan haciéndolo con mayor o menor frecuencia hasta los dos años.Este acto no debe mirarse con ojos moralistas, es un fenómeno natural en la maduración del niño y sólo se convertirá en un motivo de preocupación cuando se convierta en un acto repetitivo que le ayuda a descargar tensiones. Las caricias en sus genitales no desencadenan las mismas sensaciones que en los adultos ni tienen para ellos el mismo significado, no son más que una consecuencia de la exploración de su propio cuerpo, eso sí, gratificante. Puede ocurrir que el niño tome por costumbre acariciarse delante la gente. Sólo en estos casos, y si se repiten estas situaciones, podemos decirle sin retarlo que ese tipo de caricias se hacen a solas, en su habitación. Lo más aconsejable es no decirles nada. En poco tiempo pasará a otra etapa de su desarrollo y abandonará esta costumbre. Si lo retamos o amenazamos con terribles cosas que le pueden pasar, podemos fomentar una actitud negativa hacia la sexualidad o aumentar la costumbre. Ver a los padresSi el niño comparte el dormitorio con los papás, posiblemente pueda verlos mantener relaciones sexuales.Contemplar estas escenas puede asustarlo o excitarlo. El no entiende lo que está pasando y no es difícil que crea que papá está haciendo daño a mamá. Aún es muy pequeño para recibir una explicación "científica" del acto sexual, por lo que se recomienda mantener cierta intimidad, en la medida de lo posible. Cuándo hablarles de sexualidadLa mayoría de las situaciones de la vida cotidiana nos van a facilitar los mejores momentos para tratar el tema de la sexualidad con naturalidad, incorporándolo a otros conocimientos.Hay que decir al niño la verdad, pero adaptándonos a lo que él pueda entender según su edad: siempre hay que responder a sus dudas. No hay que centrarse en las partes más negativas, ni transmitir nuestros miedos o tabúes. Es imprescindible educar en la tolerancia y en la libertad y eso implica hablarles de las distintas orientaciones sexuales que existen, especialmente si conocen o ven a algún homosexual. También llegará el momento de informar sobre el embarazo, cuando llegue el momento. |