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Por qué tienen miedo los niñosDesde muy pequeños desarrollan miedos a determinadas situaciones, porque tienen una percepción muy limitada del mundo que los rodea. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los ruidos, personas y ambientes les son desconocidos y pueden provocarles diferentes niveles de ansiedad.Poco a poco, al ir creciendo, pueden ir superando estos primeros miedos y sometiéndose a la influencia de otros nuevos. Un factor que incide en la aparición de cierto tipo de miedos, como la angustia de separación de los padres, o el temor al abandono, es su escasa capacidad para medir el tiempo. Al llegar a la edad de 3 ó 4 años, los miedos comienzan a ser también irracionales y hacia los 6 años predominan temores a monstruos, animales imaginarios, sombras que cobran vida o grandes peleas. Muchos de estos miedos se ven inducidos por el ambiente externo, las series televisivas, las historias de los compañeros, etc. Estos miedos irracionales se combinan con otros más prácticos y reales, como miedo a lastimarse después de una caída, miedo a hablar en público o miedo a los animales. Algunos temores infantiles están fundados en experiencias negativas y pueden servir a los padres como alarma para identificar situaciones de abuso, tanto por parte de adultos como por parte de compañeros de colegio.
A qué puede tener miedo tu hijoEl motivo de los temores infantiles es muy variado, pero existen algunos miedos ciertamente universales. Algunos de los que se presentan con mayor incidencia entre los 4 y los 6 años son el miedo a los animales y a los insectos, el miedo a la oscuridad, a los lugares cerrados o a los espacios abiertos, el miedo a los truenos y a las tormentas, el miedo a la muerte o el miedo a los desconocidos.Algunos de estos miedos, como el de las tormentas o la muerte, pueden ser superados hacia los 6 años y reaparecer más tarde con mayor virulencia. Pero mientras no constituyan un impedimento real para desenvolverse con normalidad, no debes preocuparte. Si alguno de estos temores impide a tu hijo hacer una vida normal debes consultarlo con el pediatra que él te aconsejará los pasos a seguir. Qué es lo que NO debes hacerNo lo ridiculices. Los niños se sienten realmente inseguros y necesitados de cariño y comprensión. Si tu hijo se muestra temeroso ante cualquier situación nunca lo ridiculices ni lo llames cobarde o infantil. Esto no lo ayudará en absoluto.No lo obligues a afrontar su miedo solito. Muchas veces los papás piensan que pueden ayudar a superar los temores de los niños obligándolos a enfrentarlos solos, cosa que es un tremendo error. Nunca obligues a tu hijo a entrar a oscuras en su dormitorio si no quiere hacerlo. Provocarás un aumento de su ansiedad y contribuirás a alargar ese miedo e incluso a perpetuarlo. Además el sentimiento de no ser capaz de afrontar la situación no lo dejará sentirse orgulloso de sí mismo. Tampoco le des demasiada importancia. Si cada vez que ven un perro, te interpones entre tu hijo y el animal demostrándole que lo defenderás, el niño acabará pensando que todos los perros son realmente peligrosos y no podrá superar su miedo. Si por el contrario ignoras por completo sus temores se sentirá perdido y solo. No encontrará la forma de enfrentarse con el problema y percibirá por tu parte desinterés y falta de amor. Ayudarlo a superar sus temoresDebes delimitar la causa de ese miedo. Habla con tu hijo sobre sus miedos, preguntale qué es lo que le asusta realmente de un perro, por ejemplo, si es el animal, el ruido que hace cuando ladra, los dientes... Si puedes dividir el miedo en pequeñas partes será más fácil atacarlas y obtener pequeños logros y superaciones parciales.Quitándole importancia: Habla con él de las situaciones que lo han asustado y restales importancia pero sin ignorarlas. Algunas veces el miedo puede ser tan intenso que no quiera atenerse a razones mientras esté sometido al estímulo. En estos casos será bueno que busques otros momentos del día, cuando los dos estén más tranquilos, para reflexionar sobre ello y obtener toda la información que puedas sobre lo que lo asusta realmente. Enfrentar juntos el problema: Cuando tu hijo no sea capaz de hacer algo solo, intenta hacerlo con él para que pueda comprobar que no pasa nada. Si no quiere entrar a oscuras en su cuarto, dale la mano y entren juntos. Inventando juegos: Muchas veces, si los distraemos, el miedo desaparece. En el caso de la oscuridad puedes inventar juegos de espías con linternas o esconder tesoros de piratas que buscaran juntos. Cuando haya pasado por lugares oscuros decile lo valiente que ha sido y hacele notar que no ha pasado nada. Premiando sus esfuerzos y sus logros: Cada vez que avance un poquito en la superación del miedo, alaba su valentía y su decisión. Esto lo animará a seguir intentándolo y le dará confianza en sí mismo. Dándole información veraz: En muchas ocasiones los temores vienen dados por el desconocimiento y la falta de información. Es muy importante que le expliques a tu hijo y lo prevengas de lo que va a suceder para que no lo tome por sorpresa y sepa a qué atenerse cuando se presenten situaciones potencialmente estresantes, o que le pueden provocar miedo.
Miedos nocturnosLas pesadillas: Las pesadillas son sueños terroríficos que provocan una alteración importante en el niño. Puede que tu hijo te llame a gritos en mitad de la noche porque un lobo lo persigue y quiere comérselo. Cuando vayas a verlo podrá relatarte su sueño o partes de él. Lo habrá vivido como algo real y se sentirá realmente asustado.Si estos sueños son muy frecuentes debes intentar buscar una posible relación con algún factor externo que los provoque. Probablemente estén relacionadas con algún acontecimiento como el inicio de la escuela, el cambio de domicilio, la llegada de un hermanito... Hablando sobre el problema y dándole un punto de vista positivo podrás ayudarlo a superar el motivo de ansiedad y probablemente desaparezcan o se reduzcan significativamente las pesadillas. Evitar la excitación excesiva en la última mitad de la tarde suele ayudar a tener un sueño más tranquilo y relajado. También es bueno programar un horario habitual y bien organizado. Los terrores nocturnos: Al contrario que las pesadillas, los terrores nocturnos no se recuerdan y no se pueden relacionar con ningún miedo concreto. Son episodios de gran agitación en los que el niño puede llegar incluso a correr despavorido por toda la casa sin darse cuenta de que lo está haciendo. Aunque no está totalmente demostrado se cree que tienen relación con una etapa inmadura del sueño en la que se da cierta dificultad para pasar del sueño profundo al sueño ligero. Si tu hijo sufre terrores nocturnos verás que es muy difícil despertarlo, pero en cuanto comienza a tomar conciencia de dónde está, se tranquiliza y vuelve a dormirse sin ningún temor. A la mañana siguiente no recordará nada. Los terrores nocturnos son menos habituales que las pesadillas pero igualmente normales. Si ves que tu hijo presenta alguna de estas situaciones, no debes preocuparte. Solo algunos casos extraordinariamente persistentes y numerosos pueden estar relacionados con ciertas alteraciones neurológicas, en ese caso deberás comentarlo con el pediatra. Consejos para combatir algunos miedosCombatir el miedo a la oscuridad: Jugando a hacer lo que hace la madre.Podes tomar primero el papel de la madre y recorrer los distintos lugares de la casa haciendo ejercicios (saltando en un pie, dando palmas, en cuclillas...). Algunas habitaciones deben estar a oscuras y otras no. Poco a poco pasarás más tiempo en las oscuras que en las iluminadas. Cuando el niño se sienta más tranquilo puede hacer él el papel de madre.Combatir el miedo a los animales: Se trata de que el niño se enfrente a su miedo de forma progresiva. Como primer paso hablar del tema. Más tarde ver fotografías de cachorros y luego de animales adultos. El siguiente paso puede ser leer libros y contar fábulas. Luego se pasará a ver al animal de lejos y reducir la distancia muy lentamente, sin forzar al niño en ningún momento. En este paso conviene ir despacio y tener mucha paciencia. Por último se puede llegar a estar junto al animal y acariciarle proponiendo al pequeño que haga lo mismo cuando tenga ganas. Es importante que enseñes a tu hijo el significado de los comportamientos básicos del animal para que pueda identificar cuándo debe acercarse a él y cuándo no. Combatir el miedo a las tormentas: Explicar la verdadera naturaleza de los fenómenos atmosféricos suele ser un buen comienzo. Cuando se presenten puedes jugar a interpretar los diferentes aspectos y realizar pequeños experimentos como saber a qué distancia se encuentra el centro de una tormenta por el tiempo que transcurre desde que vemos un relámpago hasta que oímos el trueno (cada segundo equivale a 2 kilómetros, más o menos). Combatir el miedo a los desconocidos: Es muy bueno que hables con tu hijo de los peligros reales que tiene relacionarse con desconocidos. Sin exagerar su miedo debes dotarlo de una serie de estrategias para protegerse de los desconocidos como no aceptar regalos ni golosinas, acudir a pedir ayuda a guardias de seguridad o policías, etc. Pero también debes intentar trasmitirle confianza y seguridad, poque es bueno que en nuestra presencia, pueda ser sociable, siempre que se respeten las normas anteriores. |