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Niños Hiperactivos

Hiperactividad

La hiperactividad es una ligera disfunción cerebral. No es un trastorno grave desde un punto de vista orgánico, y tampoco tiene que ver con su nivel de inteligencia, pero altera seriamente la vida del niño.

Parece que existe un factor hereditario, y diversos estudios han demostrado su relación con problemas en el embarazo como la amenaza de aborto, el estrés durante la gestación o sufrimiento fetal leve durante el parto.

Los síntomas

Son niños complicados.Les cuesta concentrase, no paran nunca, no son capaces de entretenerse más de 5 minutos, no controlan bien su motricidad (se caen a menudo, tropiezan...) y muchas veces manifiestan una conducta agresiva y antisocial.

Para los padres, es difícil conseguir que los obedezcan o que los atiendan, y los maestros rara vez consiguen que el niño permanezca atento en clase, y como este problema no se suele diagnosticar fácilmente, muchas veces se le hecha la culpa a una educación inadecuada o a un medio familiar problemático.

Ante estos síntomas, conviene acudir al neurólogo infantil quien, tras realizar un estudio en profundidad, podrá establecer si se trata o no de un síndrome de hiperactividad.

Cuándo aparece

Durante el primer año, los bebés hiperactivos suelen dormir mal. Hablan y caminan muy pronto y su comportamiento es un poco agitado.

A partir de los 4 o 5 años es cuando aparecen las manifestaciones más claras: no atienden, no escuchan, no hacen caso ni obedecen.Su inquietud les impide tener un comportamiento adecuado en la escuela y casi siempre los enfrenta a sus compañeros: los niños no quieren jugar con un amigo que les pega y molesta.

También es frecuente que tengan mala caligrafía, agarren mal el lápiz y les cueste enormemente seguir las normas. Aunque pueden realizar muy bien las tareas que más le gustan (dibujo, música...) siempre lo hacen de una forma desordenada e impulsiva.

A la mayoría de los niños hiperactivos les va mal en el colegio por todos esos motivos y ese es el momento en que los padres se plantean la posibilidad de consultar con el médico. Una vez confirmado el diagnóstico, es muy importante que haya una buena coordinación entre padres y maestros.

Cómo actuar

Las pautas concretas que deben recibir los papás para tratar un niño hiperactivo son las siguientes:
  • Hay que se comprensivos con él, conscientes de que se trata de una enfermedad; él no puede evitar su comportamiento.
  • Los padres deben adaptarse a él, actuando según sus reacciones, sin intentar que cumpla las normas que sabemos de antemano no va a cumplir.
  • A veces pueden estar horas y horas jugando o haciendo una misma actividad, y los padres deben aprender a entretenerlo con esas actividades que le gustan.
  • Hay que evitar situaciones conflictivas (ir al supermercado, pues querrá agarrar de todo).
  • Las amenazas y castigos no surten el efecto que en los demás niños. Ellos no entienden por qué nadie quiere jugar con ellos, o por qué los retan constantemente. Hay que ser conscientes de que carecen de los recursos para corregir las conductas que no gustan a sus padres, hermanos o compañeros.
  • Ayudarlo a concentrase ofreciéndole juguetes de uno en uno y procurando un espacio tranquilo y sin ruidos fuertes. Uno de los problemas que tienen los niños hiperactivos es que todos los estímulos lo influyen por igual, por eso cuanto menos haya a su alrededor, más fácil le resultará concentrase.
  • Como les cuesta más de lo normal aceptar las novedades, prepáralo con anticipación de manera que no se sienta desconcertado ante los cambios.
  • Cuida su dieta. Sabemos que los productos con aditivos, colorantes o espesantes pueden agudizar su hiperactividad, por eso es mejor que trates de evitarlos.

Consejos si se porta mal

Los psicólogos recomiendan actuar así cuando el niño se porta especialmente mal:

  • Sin dramatizar, conviene escarmentarlo cuando el niño no cumpla algo, por ejemplo, quitarle algun privilegio que le guste mucho.
  • En cambio, hay que recompensar los logros y comentarlos con los demas, delante de él, para favorecer su autoestima.
  • Si su comportamiento es muy inadecuado, conviene sacarlo del contexto para que el pequeño razone y haga un esfuerzo por comportarse.